
Fuente:https://eldia.com.do/senasa-atacado-por-varios-frentes-de-fraudes-al-seguro-familiar-de-salud/
El reciente escándalo de fraude en el Seguro Nacional de Salud (SeNaSa) no es solo una noticia sobre dinero. Es un golpe directo a la confianza de la gente. Ver un sistema que debería protegerte, supuestamente usado en tu contra, genera una herida profunda, tanto en lo financiero como en lo emocional.
La confianza: un pilar invisible de bienestar
En psicología social, la confianza institucional es clave para la salud mental colectiva. Cuando creemos que nuestras contribuciones, datos y derechos están seguros, nos sentimos más tranquilos y dispuestos a cooperar. Un fraude como este, con call centers paralelos y autorizaciones falsas, rompe esa creencia. El afiliado se pregunta: “¿Están usando mi información? ¿Quién me protege de verdad?” Esta incertidumbre genera una gran ansiedad.
La injusticia que duele
La percepción de que «otros se están beneficiando a mi costa» activa en el cerebro los mismos circuitos que el dolor físico. Los estudios de neurociencia confirman que la injusticia social produce enojo y frustración. A largo plazo, esto se convierte en cinismo, que es especialmente peligroso en el ámbito de la salud. La gente puede empezar a evadir cotizaciones, buscar soluciones informales que son más costosas y riesgosas, o simplemente dejar de creer en el sistema.
El trauma de los datos manipulados
Descubrir que tu identidad se usó para autorizar medicamentos que nunca consumiste es una forma de trauma administrativo. Es una sensación de vulnerabilidad y desprotección, similar a un robo de identidad. Esta invasión invisible es profundamente desestabilizadora para la sensación de seguridad personal.
La fatiga de escuchar siempre lo mismo
El caso SeNaSa se suma a una serie de escándalos en otras instituciones. Esta repetición constante produce fatiga cívica, un agotamiento que nos hace normalizar la corrupción. La consecuencia es la apatía: «es uno más, nada va a cambiar». El gran riesgo es que dejemos de exigirle al gobierno que rinda cuentas, aceptando el mal manejo como algo inevitable.
¿Cómo se recupera la confianza?
Para reconstruir la confianza se necesitan acciones concretas y psicológicamente inteligentes:
- Transparencia activa: Explicar claramente qué se detectó, qué se hará y en qué plazos. La comunicación debe ser clara y frecuente.
- Responsabilidad visible: Mostrar que hay consecuencias reales para quienes cometen fraude. Las acciones hablan más que las palabras.
- Participación ciudadana: Poner herramientas sencillas para que los afiliados puedan verificar sus consumos y autorizaciones en tiempo real.
- Empatía en la comunicación: Los mensajes institucionales deben reconocer el enojo y la ansiedad de la gente, no minimizarlos.
- Educación en derechos: Campañas que enseñen a los ciudadanos cómo reconocer y denunciar irregularidades.
El caso SeNaSa es más que un escándalo financiero; es una advertencia sobre la fragilidad de nuestra salud mental colectiva cuando la confianza en las instituciones se debilita. Sin esa confianza, el contrato social que sostiene nuestro sistema de seguridad se rompe.
